Tras las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia matutina, donde sugirió que los automovilistas opten por cargar gasolina Magna en lugar de Premium para proteger su economía ante las variaciones de precios, se ha desatado un intenso debate técnico y económico.
¿Es factible seguir esta recomendación? Aunque la intención de la mandataria es aliviar el bolsillo de los ciudadanos, expertos en mecánica automotriz advierten que la decisión final no debe ser política ni económica, sino técnica. La diferencia entre ambos combustibles radica en el octanaje (87 para Magna y 91 para Premium), que determina la resistencia del combustible a la detonación.
Consecuencias de bajar el octanaje:
- Motores Turbo o de Alta Compresión: Si tu vehículo requiere Premium y cambias a Magna, el motor sufrirá de “cascabeleo” (detonación prematura), lo que puede destruir pistones y bielas a mediano plazo.
- Ajuste Electrónico: Los autos modernos detectan el combustible de menor calidad y ajustan el tiempo de encendido para no romperse, pero esto provoca una pérdida de potencia y un aumento en el consumo.
- El ahorro se esfuma: Al bajar el rendimiento del motor, terminarás gastando más litros para recorrer la misma distancia, anulando el ahorro por litro que sugirió la presidenta.
Conclusión: La recomendación es válida solo si tu auto está diseñado para Magna. Si el manual exige Premium, ignorar esa indicación podría resultar en reparaciones de miles de pesos.

